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Devocional mes de Febrero

14 de Febrero

Quitense de vosotros toda amargura, enojo, ira, griteria y malediciencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.- Efesios 4:31-32

Un tema que es de vital importancia para la Iglesia es el perdon. Es necesario, como creyentes, ser obediente a este mandato de parte del Señor. Una congregacion que no se ejercita en esta practica es muy probable sea una congregacion fria, indiferente a las necesidades de este mundo y por sobre todo a la voluntad de Dios.

¿Qué es perdón? Existen dos clases de perdon, el divino y el humano.

La base fundamental del perdón se encuentra en el sacrificio de Cristo en la cruz. Todo el perdón, tanto divino como humano tiene como base este sacrificio. Viene de la palabra APHIEMI, y significa: apartar, separar. Lo que Dios hace es separar al pecador del pecado. El pecado es condenado por Dios pero El ama al pecador. Al haber justicia por el pecado no hay mas delito ni culpa, la ofensa ha sido saldada, el perdon se otorga puesto que no hay culpa a condenar.

Jesús se refiere al perdón a través del ejemplo de los deudores en Mateo 18:23-35. Acá podemos ver otra definición de perdon: Es la acción de liberar a alguien de una obligación para con nosotros que es el resultado de una mala accion que nos perjudicó o dañó fisica, emocional y espiritualmente.

Como hijos de Dios, es imposible tener una vida de crecimiento si en nuestra vida no podemos soltar perdón. Al hacerlo primeramente estamos pecando ante Dios, por lo tanto Él no puede perdonarnos si pedimos su perdón, porque no hemos soltado perdón, ya sea que debamos perdonar, que pidamos perdon o que no nos perdonemos a nosotros mismos.

La falta de perdón es como cargar sobre nuestra vida un muerto; este muerto pronto comenzará a echar olor a podrido, por lo tanto seremos personas insastifechas, críticas, nuestras palabras no serán las más agradables, pronto aparecerá el rechazo, por lo que se verá afectado nuestro alrededor. Interiormente se gesta la amargura, el enojo, ira, raiz de amargura, que producen aún enfermedades físicas que llevan a la muerte.

Algo que también sucede es que el diablo tiene un derecho legal sobre quien no perdona. Así que el verdadero perdedor es uno mismo.

¿Qué nos puede ayudar a perdonar?

Recordar qué implica el perdon: No significa que consideremos que está bien lo que sucedió, ni que nunca pasó. Sino es liberar, soltar, dejar pasar por alto.

Pensar en los beneficios de perdonar: Perdonar o pedir perdón a los demás es imprescindible para que Dios perdone nuestros pecados.

Ser comprensivo: Todos somos imperfectos. Si deseamos que los demás perdonen nuestros errores, debemos perdonar los suyos.

Ser comprensivo: Si el error es de poca importancia, tenemos que poner en práctica el siguiente consejo de la biblia. Continuen soportándose unos a otros (Colosenses 3:13)

Actuemos de inmediato: Esforzémonos en perdonar enseguida en vez de dejar que se intensifique la ira. El esperar o demorarnos sólo nos hace rehenes, no crecemos y el dolor sigue creciendo. Efesios 4:26-27

EL PERDÓN PRODUCE QUE NUESTRA VIDA, SE TRANSFORME EN VIDA


Por Leandro Batistoni

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